El viernes había decidido no insistir con Jorge. Quizás estuviera ocupado, quizás se comunicara más tarde… Me quedé esperando y al día siguiente continuaba haciéndolo. Mientras esperaba me conecté a Match para ver si realmente había dado de baja a su perfil. Curioso… seguía estando, pero hacía varios días que no se conectaba, así que me quedé más tranquila. Para que los que no conocen el sistema no crean que tengo poderes paranormales, les cuento que Match muestra en los perfiles si la persona está conectada en ese momento o lo estuvo en la última hora, hace unas horas, en los últimos tres días, cinco días, etc. Me hubiera gustado escribirle:
¿Se puede saber qué pasó que no me das más bola? ¿Cómo llegamos de “mi amor” a “me olvidé que existís”?
Pero claro, aún en medio de mi enojo, me daba cuenta de que no era la mejor manera de abordar el problema. Así que probé con un mail simpático con anécdotas.
Hola, ¿cómo anda todo por ahí? (¿Te seguís acordando de mí? ¿Cambiaste de opinión?. Eso no lo escribí, por supuesto)
No sabés lo que me pasó hoy. Saqué una entrada para ver Andrés no quiere dormir la siesta por internet. Llegué al cine, retiré la entrada, pasé por el control y cuando llegue a la sala, la encontré cerrada. Me fijé en el ticket y ¡me había confundido el horario! Lo peor es que no era a las 15.40 como yo creia, sino a las 14.50. Ni entré a ver lo que quedaba de película, no tenía sentido… Parece que ando bastante distraída ![]()
Espero que la estés pasando bien. Me encantaría estar allí con vos.
Un beso y te extraño
Amanda
Sin respuesta
Domingo, mando un sms seco:
¿Todo bien por ahí?
¡Esta vez me contesta!
Sí, todo bien. Mucho calor. ¿Cómo va tu día?
Bueno, la respuesta tampoco es para alegrarme tanto. Si lo que me interesara saber fuera la temperatura en San Pablo, hubiera consultado The Weather Channel. Le contesto con un simple:
Bien, ¿leíste el mail que te mandé?
Sin respuesta.
A la noche mando:
Buenas noches. Besos.
Sin respuesta.
Ignoro que piensa.
Ignoro si cree que está todo bien y que nuestro reencuentro va a ser genial.
Ignoro si perdió interés y está cortando el contacto como para que me vaya dando cuenta sola.
Ignoro si nos volveremos a ver (quiero creer que sí)
Y se me da por imaginar reencuentros.
Uno donde lo recibo s¡mulando que no pasó nada y empezamos a intentar algo juntos.
Uno donde me da una explicación satisfactoria de porqué me ignora (aunque no se me ocurre ninguna que no involucre un hospital , una amnesia o un accidente)
Uno donde huye despavorido al enterarse que yo pretendía que contestara mis mails
Uno donde podemos hablar, entendernos y consensuar. Se dicen frases como estuve mal, no me di cuenta de eso, entiendo que te hayas sentido así… Con el tiempo “lo que pasó cuando me fui a Brasil” queda como una anécdota divertida.
Uno en que ni siquiera me llama a la vuelta.
No sé que pensar. Ante el silencio del otro todo es posible.



