Amanda Stein

Reencuentros imaginarios

8 Febrero 2010 · 56 comentarios

El viernes había decidido no insistir con Jorge. Quizás estuviera ocupado, quizás se comunicara más tarde… Me quedé esperando y al día siguiente continuaba haciéndolo. Mientras esperaba me conecté a Match para ver si realmente había dado de baja a su perfil. Curioso… seguía estando,  pero hacía varios días que no se conectaba, así que me quedé más tranquila.  Para que los que no conocen el sistema no crean que tengo poderes paranormales, les cuento que Match muestra en los perfiles si la persona está conectada en ese momento o lo estuvo en la última hora, hace unas horas, en los últimos tres días, cinco días, etc. Me hubiera gustado escribirle:

¿Se puede saber qué pasó que no me das más bola? ¿Cómo llegamos de “mi amor” a “me olvidé que existís”?

Pero claro, aún en medio de mi enojo, me daba cuenta de que no era la mejor manera de abordar el problema. Así que probé con un mail simpático con anécdotas.

Hola, ¿cómo anda todo por ahí? (¿Te seguís acordando de mí? ¿Cambiaste de opinión?. Eso no lo escribí, por supuesto)
No sabés lo que me pasó hoy. Saqué una entrada para ver Andrés no quiere dormir la siesta por internet. Llegué al cine, retiré la entrada, pasé por el control y cuando llegue a la sala, la encontré cerrada. Me fijé en el ticket y ¡me había confundido el horario! Lo peor es que no era a las 15.40 como yo creia, sino a las 14.50. Ni entré a ver lo que quedaba de película, no tenía sentido… Parece que ando bastante distraída :-P
Espero que la estés pasando bien. Me encantaría estar allí con vos.
Un beso y te extraño
Amanda

Sin respuesta

Domingo, mando un sms seco:

¿Todo bien por ahí?

¡Esta vez me contesta! :-)

Sí, todo bien. Mucho calor. ¿Cómo va tu día?

Bueno, la respuesta tampoco es para alegrarme tanto. Si lo que me interesara saber fuera la temperatura en San Pablo, hubiera consultado The Weather Channel. Le contesto con un simple:

Bien, ¿leíste el mail que te mandé?

Sin respuesta.

A la noche mando:

Buenas noches. Besos.

Sin respuesta.

Ignoro que piensa.
Ignoro si cree que está todo bien y que nuestro reencuentro va a ser genial.
Ignoro si perdió interés y está cortando el contacto como para que me vaya dando cuenta sola.
Ignoro si nos volveremos a ver (quiero creer que sí)

Y se me da por imaginar reencuentros.

Uno donde lo recibo s¡mulando que no pasó nada y empezamos a intentar algo juntos.
Uno donde me da una explicación satisfactoria de porqué me ignora (aunque no se me ocurre ninguna que no involucre un hospital , una amnesia o un accidente)
Uno donde huye despavorido al enterarse que yo pretendía que contestara mis mails
Uno donde podemos hablar, entendernos y consensuar. Se dicen frases como estuve mal, no me di cuenta de eso, entiendo que te hayas sentido así… Con el tiempo “lo que pasó cuando me fui a Brasil” queda como una anécdota divertida.
Uno en que ni siquiera me llama a la vuelta.

No sé que pensar. Ante el silencio del otro todo es posible.

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¿Me parece?

5 Febrero 2010 · 50 comentarios

Sin mucho que contar, aquí en la agridulce espera.

Después del mail hot del primer día, Jorge me llamó a la noche y estuvimos un buen rato charlando. Un poco me contó sobre las charlas que está dando en San Pablo (retrovirus, es su área de especialización), pero sobre todo fue cómo te extraño y cuando vuelva podemos hacer juntos el curso de Hitchcock (nos gusta el cine) y besito aquí y besito allá.

Al día siguiente no se comunicó en ningún momento. Le mandé un sms preguntándole cómo estaba. La respuesta fue:

Acá todo bien. Trabajando. Hoy es un día hermoso. Te mando un beso.

Sí, ya sé. Ya todas mis amigas me dijeron debe-estar-con-mucho-trabajo-tené-paciencia-y-no-seas-paranoica, pero algo cambió ¿Habrá pasado algo? Parecía un mensaje medio de compromiso. Traté de no preocuparme y de pensar que en cualquier momento se iba a volver a comunicar tan atento como siempre y me iba a dar cuenta que hice un mundo de un grano de arena.  Sin embargo, no supe nada más de él ni ese día, ni al siguiente (hoy). No sé bien que hacer, tengo miedo de parecer una pesada si lo llamo, así que le dejo a él la iniciativa.

Sigo esperando y sin saber qué pensar. Por ahí es de perseguida, pero en una relación de un día, que además arrancó tan complicada… Este viaje es lo más anticlimático que se pueda imaginar y tanto silencio me preocupa. Bueno, si para mañana sigo sin saber nada de él, le voy a escribir algún mail simpático con la excusa de contarle cómo ando.

Mientras espero noticias de Jorge, ¿adivinen quién me escribe?  No, no es Pablo :-)   ¿Se acuerdan de Bernardo, el recién divorciado?

Hola, Amanda:

Te escribo porque quería saludarte y decirte que me sirvió de mucho la charla que tuvimos el día en que nos encontramos. Hace tres semanas que empecé a hacer terapia y el psicólogo coincide con lo que me dijiste. Que todavía es muy pronto y que para construir algo firme es necesario poder dejar atrás todo el tema de mi matrimonio.
Claro que eso lleva tiempo y por ahora me lo estoy tomando.
Fue un gusto haberte conocido y te deseo lo mejor.
Bernardo

No era el mail que esperaba recibir, pero me alegra saber que Bernardo está encontrando su camino y que guarda un buen recuerdo de la única vez que nos vimos.

Mientras tanto sigo esperando…

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Love is in the air

3 Febrero 2010 · 27 comentarios

En el post anterior tenía tantas cosas para decir y estaba tan apurada para contarles lo de Jorge, que creo que me salteé algunas partes. Por ejemplo, cómo fue que cambié de opinión con respecto a él. Ahora que estoy cual Penélope esperando que vuelva, tengo todo el tiempo del mundo para contárselos.

Unos días antes…

Amanda dice: Lo de Jorge sigue, pero no sé qué hacer…
Ceci dice: ((¿una segunda oportunidad?))
Amanda dice: Qué sé yo… la última vez que nos vimos quedó medio abierto el tema. Pero obviamente después del planteo de amigos, no tengo derecho a que se quede esperándome a ver si cambio de opinión :-(
Ceci dice: Me parece que él en realidad, está esperando a que cambies de opinión, aunque puede que me equivoque…
Amanda dice: El tema es que si cambio de idea, tiene que ser en serio.
Ceci dice: Si sigue insistiendo suavemente es porque no te descarta. Yo qué sé… una vez y nervioso, no da para juzgar tan definitivamente sobre todo si en otras cosas te gusta tanto…
Amanda dice: Claro que no, vos sabés que el problema no es que nos haya ido mal la primera vez. Era otro tema, como de rechazo físico. La última vez no lo sentí, pero no sé… no sé si me apuré en decirle que no o me estoy forzando a que me guste porque es genial en todo el resto.
Ceci dice: ¿No será que al conocerse más y caerte bien el rechazo inicial cambie?
Amanda dice: NO TENGO IDEA…
Ceci dice: Porque creo que hay cosas que pasan por la química y otras que va modificando el afecto y el placer que pueda irte dando…
Amanda dice: Ojalá que pueda ir cambiando. La última vez que lo vi me quedé con dudas. Quiero verlo otra vez para para poder definir de una vez  esta situación.
Amanda dice: Pero no quiero ser una histérica. Lo quiero y no quisiera lastimarlo.
Ceci dice: Si te rechaza mucho la idea no tiene arreglo, pero irse con alguien a la cama dos veces en vez de una, no es de histérica…
Amanda dice: Es un tema más básico…de piel, no sé bien cómo llamarlo. No necesito irme a la cama, con unos besitos me voy a dar cuenta.
Ceci dice: Mejor aún, si se dan unos besitos, ves que no va y terminás definitivamente con él, no se va a morir por eso.
Ceci dice: Y quién te dice que no te sientas mejor con él. Por lo menos te sacás la duda.

Y ustedes ya conocen el final :-) Me saqué la duda y Jorge se fue de viaje. Apenas llegó me llamó y a la noche, me mandó este mail.

¿Cómo estás dulce?
Acá es un dia lluvioso, ideal para hacer el amor y dormir abrazados. Extraño cada parte tuya.
No veo la hora de volver.
Te mando un beso en la parte del cuerpo que elijas.
Jorge

Yo tampoco veo la hora de que vuelva.

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Y de repente, todo pasó

1 Febrero 2010 · 46 comentarios

Hace un par de días que no puedo dejar de pensar en que me equivoqué con Jorge. O sea, no sé si me equivoqué o no, pero definitivamente fue un error darle un cierre tan definitivo. La última vez que nos vimos me quedé con muchas, muchas dudas  y realmente me gustaría poder tener otra oportunidad. Ahora depende de él y no estoy muy segura de qué me va a decir.

Lo llamo para proponerle ir a tomar algo y poder charlar. Me atiende tan encantador como siempre, charlamos un rato hasta que le digo que me gustaría verlo. El tema es que mañana viajo a San Pablo por trabajo, – me contesta. Pero no hay problema, si querés vamos esta noche a cenar.

A las nueve me pasa a buscar y vamos. Una vez que estamos sentados en el restaurant estoy impaciente por plantear el tema. No sé bien cómo empezar, pero le digo que al principio, si bien él siempre me gustó mucho, había otros aspectos que no cerraban y me hacían verlo más como un amigo que como pareja. Pero con el tiempo y  al conocernos más, empecé a pensar que me había apurado al cerrarnos esa posiblidad y que ahora, si él lo creía posible, me gustaría que pudiéramos hacer un  nuevo intento.

La suerte está de mi lado. A Jorge le gusta la idea. Al principio se lo toma con bastante cautela, ¡y me parece perfectamente comprensible! :-) Pero después, con más charla y besitos se lo ve francamente entusiasmado. Estoy feliz, siento que después de tantas vueltas, después de tantas dudas, tuvimos la persistencia de terminar encontrándonos. Me siento recompensada por no haber cedido tan fácil al sindrome del NEXT.

La única nube que se interpone es que mañana Jorge tiene que viajar a San Pablo. Pero bueno, solo es por una semana. Cuando vuelva, Jorge quiere que vayamos a pasar un fin de semana a Colonia. ¿Y yo que puedo decir más que SÍ, ME ENCANTARÍA? :-) También me dice que antes de viajar le va dar de baja a su suscripción en Match y con una sonrisa cómplice, me sugiere que yo haga lo mismo. Por supuesto, solo me quedan un par de meses de suscripción y sería muy pesimista de mi parte pensar que la voy a volver necesitar en tan poco tiempo.

Pero antes de que termine la noche, nos espera el gran tema pendiente. Considerando el desastre que fue la última vez que fuimos a la cama, la segunda vuelta es tensionante para los dos. Por suerte, esta vez nos sale mejor ;-) . No es el mejor sexo que tuve en mi vida, pero sí el mejor post. Abrazados en la cama con Jorge, riéndonos de cualquier cosa, hablando de nuestros proyectos… hacía mucho que no la pasaba tan bien.

No tengo dudas de que el sexo en sí, va a ir mejorando en cuanto nos conozcamos mejor y nos sintamos más cómodos. Hablo por mí, por supuesto. No me pareció apropiado someterlo a una encuesta de satisfacción del cliente, mientras nos vestíamos. Mientras me lleva a mi casa, a Jorge se le ocurre preguntarme si sé bailar tango. Ni idea -le contesto. Cuando vuelva, podríamos tomar clases juntos ¿no? -me propone. No me atrae particularmente la idea de aprender a bailar tango, pero ¿cómo resistirme a semejante invitación?

Al llegar, nos quedamos besándonos en el auto hasta que finalmente nos despedimos y entro a casa.

Ahora, a esperar una semana. Pero me siento feliz.

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Una de tantas

29 Enero 2010 · 31 comentarios

Pocas citas son mágicas. Otras veces nos preguntamos porqué estamos ahí, tratando de hilar una conversación con alguien a quién solo decirle Hola es prestarle más atención de la que merece. Pero la mayoría son como las que tuve con Claudio. Una pérdida de tiempo. Ni siquiera son lo suficientemente malas como para servir de material para el blog.

Estás ahí pensando:  parece un buen tipo, pero no me interesa nada de lo que dice. Tratás de remontar la charla, de sacar otros temas, pero en realidad desearías estar en tu casa, tratando de ponerte un poco al  día con las toneladas de series y películas que bajás y no tenés tiempo de ver. Menos mal que existe el turismo, porque si no, no sé de qué hablaríamos en esos casos…  Pueden comparar sus últimas vacaciones o los lugares donde estuvieron. Suele funcionar bien como material de relleno y con suerte te podrías enterar de algún dato interesante. Recuerdo una cita donde no volví a ver a mi candidato, pero fue muy útil para averiguar que podía viajar al Uruguay mucho más barato por ColoniaExpress.

Volviendo a mi cita con Claudio, trato de ir preparando la retirada. Sin haberlo planificado, cuento con la colaboración del Café Martínez. No sé porqué, están cerrando absurdamente temprano. Ésto, sumado a que  Claudio llegó tarde, hace que  a los cuarenta y cinco minutos nos estén echando del lugar. Obviamente no propongo seguir el encuentro en otra parte. Nos despedimos mientras trato de evitar cualquier palabra que se asemeje a la próxima vez, nos vemos o hablemos. La idea es que Claudio saque sus propias conclusiones sin que me obligue a ser tan explícita.

Pero no tengo esa suerte. Antes de irnos, me pregunta si nos vamos a volver a ver. ¿Alguien se anima en esas circunstancias a responder con un rotundo NO? Yo no, así que mi respuesta es algo vago como dejame pensarlo. Espero que se lo tome como lo que es, un NO. Pero no me funciona del todo. Antes de irnos, me pide que cuando lo decida le mande un mail, por sí o por no.

Para ser sincera, me parece un pedido muy razonable. Yo también odio esperar y esperar para concluir que si en X días no dio señales de vida, es porque no me quiere volver a ver. Bien por Claudio que se anima a pedirlo. Yo nunca me atreví :-( . Claro que le voy a escribir apenas llegue a casa. Es más, ahora que lo pienso ni siquiera tengo que redactar el mail. Debo tener guardado el que la mandé a Damián, (el que terminó diciéndome que era una boluda en el desafortunado intercambio epistolar posterior).

Listo, lo busco, le cambio el nombre y alguna cosita y se lo mando. Acá está:

Hola, Damián:
Uno dice que se encuentra sin compromiso y es verdad. Pero también uno dice que se encuentra sin expectativas y es mentira.
Quería decirte que la pasé muy bien hoy, pero no sé bien porque no me surgió esa chispa que hace ver al otro más que como amigo.
Sinceramente lo lamento y me deprime porque me pareciste una persona encantadora.
Sé que los hombres detestan que les ofrezcas amistad cuando la expectativa no es esa. En mi caso te la ofrezco sinceramente
Un beso

Amanda

¿Yo escribía esas cosas en mis primeras citas? No puedo mandarle a Claudio algo tan hipócrita y cursi. ¿Cómo le voy a decir a alguien que vi una sola vez que estoy deprimida porque lo nuestro no fue amor? Es una ridiculez… Me quedo pensando cuánto cambió mi actitud en todo este tiempo. No puedo decidir si es bueno (¿me hice más realista?) o malo (¿dejé de preocuparme por los demás?). Mientras tanto le escribo a Claudio una versión actualizada del mail del adiós.

Hola, Claudio:
Quería agradecerte la invitación de hoy y la oportunidad de conocerte, pero creo que no da para que nos sigamos viendo.
Suerte en tu búsqueda.
Un beso de Amanda

Podrá no gustarle, pero es claro y conciso. Claudio jamás podría acusarme  de histérica o vueltera.

Jorge es otra historia. Quizás no debería haber cerrado esa puerta con tanta contundencia…

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Profundo y detallado análisis del aquí y ahora

27 Enero 2010 · 29 comentarios

Como era previsible, Ceci se cansó del vacío de la playa y de las siestas eróticas y volvió a lo realmente importante. Estamos analizando perfiles y otros aspectos de la vida Match por MSN.

Amanda dice: …entonces me mandó un guiño y lo agregué al msn. Cuando lo encuentro veo que su frase es “el amor es eterno… mientras dure”. La verdad es que ni me dieron ganas de hablar. Ya sabemos que el amor eterno no existe, pero si ya empezamos así ;-)
Ceci dice: Jaja sí, es un poco mucho.
Amanda dice: Después recibí este mail, esperá que te lo paso… Asunto: Hola. Gracias por comunicarte conmigo. Entiendo por tu perfil que eres una mujer directa y práctica, así que si te gustó mi perfil y a mí me atrae el tuyo, lo mejor es que me mandés tu teléfono y nos ponemos de acuerdo para comer o tomar algo. Por las dudas y si querés te paso el mío (15) XXXX XXXX. Besos.
Ceci dice: ¡opa, directo el hombre!
Amanda dice: MUY directo. Demasiado, no estamos cerrando un negocio. Te paso el usuario.
Ceci dice: Lindo perfil ¡Otro ingeniero! :-P
Amanda dice: Sí, por eso le contesté y de paso le pedí una foto. Está bien que la idea es encontrarnos, pero no TAN a ciegas.


Amanda dice: : ¿Te acordás de Claudio, el que me escribió ayer? Al final hablamos y quedamos en vernos el jueves. No me entusiasmó demasiado, pero una vez que hablaste por celu es muy dificil decir:
“ahora que te escucho me doy cuenta de que no me interesa verte”. Me parece que es el típico analista de sistemas aburrido.

Aviso: Por supuesto que lo antedicho es un estereotipo y todos mis lectores analistas de sistemas escapan a esta generalización, pero ¡ya saben de que hablo! :-)

Ceci dice: Ta bien, ya tenés programa para esta semana.
Amanda dice: Me pareció algo limitado, pero ya está.
Ceci dice: bue, no hay que prejuzgar, yo sigo pensando en cómo terminé enganchada con Juan… porque me agarró desprevenida, sin darle muchas vueltas al asunto. Yo esperaría a verlo.
Amanda dice: Sí, mañana lo veo. Pero tiene una historia un poco complicada.
Ceci dice: ¿?
Amanda dice: Primer matrimonio. Dos hijos de diecinueve y diecisiete años. Divorcio.
Amanda dice: Segundo matrimonio. Dos hijos de nueve y seis años. Divorcio. Al año muere la ex y queda viudo…
Ceci dice: ¡Epa!
Amanda dice: y a cargo de los chiquitos.
Ceci dice: Pah, pobre…
Amanda dice: No podía creer cuando me lo contó.
Ceci dice: Pero acordate de algo fundamental: NO TIENE EX (qué bruja soy)
Amanda dice: Sí, tiene. La primera.
Ceci dice: Esa no cuenta como una real ex. Hubo otra en el medio y más con hijos tan grandes. Además que tenga dos hijos a cargo no tiene por que ser malo…
Amanda dice: bue, será cuestión de verlo, pero voy con cero expectativa.
Ceci dice: ...mirá que eso asegura que no va a estar muy encima ni exigirte mucho, cosa que jode bastante.
Amanda dice: Hasta ahora, que me estén muy encima no fue un problema :-P
Amanda dice: Después te cuento cómo me fue.

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Marcelo no duerme

25 Enero 2010 · 31 comentarios

Recién terminamos de almorzar. Ni se me ocurre asomarme fuera del alcance del aire acondicionado. Afuera hace MUCHO calor.

Me conecto a MSN. Quizás Ceci esté conectada desde Altántida y pueda dándole vueltas al tema de mis dudas sobre Jorge. ¿Por qué lo miro y  no quiero que se me acerque? Salvo en eso, es perfecto ¿Por qué no consigo que me guste? Con Ceci ya debemos haber hablado del tema unas 532 veces y conozco su punto de vista.

Así como quisiera ver a Pablo sufrir una muerte lenta y dolorosa (o como alternativa más civilizada que desapareciera de Buenos Aires y de mi vida), Ceci adora a Jorge  y lamenta lo que me estoy perdiendo. Ya sugirió varias medidas extremas para superar mi rechazo, la más practicable de las cuales es que deje de ser abstemia y me tome algunas copas antes de verlo. Pero también reconoce que hay cosas que no se pueden cambiar solo porque lo deseamos :-(

Sin embargo, no la encuentro. Supongo que debe estar en la playa o durmiendo la siesta con Juan, su pareja surgida de match. Pobre, no sabe lo que se pierde al estar offline… :-P .  El que sí está conectado es Marcelo, uno que me mandó un guiño, pero con el que todavía no habíamos hablado.  La verdad es que de lo que tengo más ganas ahora es de irme a dormir, pero antes de que pueda desconectarme, me saluda. Y bue, charlemos un rato antes de mi  siesta.

Marcelo dice: Hola, acá estoy. ¿Cómo andás?
Amanda dice: Bien, la verdad es que me estaba por ir a dormir, pero no importa, charlemos un rato.
Marcelo dice: ¿¿A dormir??
Amanda dice: Sí, eso que uno hace con los ojos cerrados :-) . Una actividad ideal para los sábados a la tarde. ¿Por qué? ¿Te parece tan raro?
Marcelo dice: Yo, los sábados a la tarde hago fútbol
Amanda dice: ¿Y hoy vas a jugar?
(Hoy = cuarenta grados de sensación térmica y un sol que raja la tierra)
Marcelo dice: Sí, un rato. A mí no se me ocurriría dormir.
Amanda dice: A mi sí. Hoy me levante temprano, fui al gimnasio y después al curso de cine. Me merezco un descanso :-)

A ver… Soy una mujer autónoma, profesional, que toma decisiones sobre su vida, la de sus hijas y la de sus pacientes ¿cómo es que me estoy justificando ante un desconocido porque quiero dormir en mi cama y en mi casa?

Marcelo dice: Ah, yo pensé que te ibas a dormir porque anoche estuviste despierta. Esa sería la única manera de que fuera a dormir una siesta. Solo si estuve de fiesta anoche y no hubiera dormido nada.
Amanda dice: A mí me gusta dormir a la tarde si puedo.

Basta, no tengo porqué explicarte nada más. Contraataco.

Amanda dice: ¿En serio vas a jugar con este calor?
Marcelo dice: Claro, ¿qué vas a hacer? ¿Encerrarte con el aire? ¿Encerrarte en un shopping?

A mí me parecen posibilidades mucho más atractivas que la de desmayarte con un golpe de calor, pero a diferencia de Marcelo, a mí no me importa qué hagan los demás en cuanto no me perjudiquen.

Amanda dice: Bueno, a mí me gusta más la idea de irme a dormir con el aire. Pero son opiniones…
Marcelo dice: Poner el aire al máximo, que haga mucho fríiiio y buscar un poco de calor en otros brazos…

Basta, idiota. Me criticás por algo que nadie te preguntó, ¿y ahora te imaginás en mi cama? Todo lo que conocés de mí son unas letritas del MSN y con eso te vas a quedar.

Amanda dice: Bueno, me voy a descansar.
Marcelo dice: ¿Te conectás más tarde?
Amanda dice: Si tengo tiempo, seguro.
Marcelo dice: Besos
Amanda dice: Chau

Olvídalo. Nunca más. No tengo tiempo (salgo con Jorge) y aunque lo tuviera ya quedaste bloqueado en mi lista.

A eso de las siete me encuentro con Jorge, me pasa a buscar y vamos a un bar de Palermo. Como siempre que estoy con él, un tema lleva al otro ¡La paso tan bien! Realmente siento que nos complementamos. Pero, no puedo dejar de darle vueltas a la cuestión de siempre. ¿Lo besaría? No, no sé… por momentos me parece que sí… no, no, estoy segura que no.

Me despido con la sensación de quizás y solo quizás, fui demasiado terminante. De todos modos, no podía seguir fingiendo lo que no siento, así que sigo creyendo que fue la mejor decisión. Por lo menos por ahora. Para plantearle una relación en términos de mucho más que amigos, tendría que estar muy segura. Y no lo estoy en absoluto. Tampoco puedo decirle algo un día  y cambiar de idea al siguiente.

Pero ahora que lo vuelvo a ver, se filtran algunas dudas. Sigo sin saber bien qué hacer.

Por ahora, nada.

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Los tuppers como técnica de seducción

21 Enero 2010 · 41 comentarios

Un match me escribe:

…seguramente tendremos temas en común, sobre temas legales, notariales o técnicos propios de mi actividad de broker inmobiliario.

Nooo, es demasiado -pienso- y se lo reenvío a Ceci.

Peligro de muerte

Sí, ¡me imagino que alguien puede llegar a morir de tanta diversión con esos temas de conversación! Sin contar los cincuenta y ocho añitos que declara.
Besos
Ceci

Como verán, volví a la búsqueda. Por ahora, lo que conseguí fueron las dos mitades del Hombre Perfecto. Si Jorge fuera tan hot como Pablo… Si Pablo fuera como es, salvo algún pequeño cambio, como reemplazar completamente su personalidad por la de Jorge, la vida sería perfecta. Pero en el mundo real, acá estoy de vuelta con la tarea de  mirar perfiles, mandar mails y chatear.

En eso, recibo un mail de Silvia, la organizadora del seminario de seducción. Ya me había olvidado que al despedirnos, había prometido mandarnos algún material adicional por mail.

Queridas amigas:

¡Muchas gracias por la espera! Les puedo asegurar que vale la pena, ya que adicionalmente a lo que siempre doy, les envío dos resúmenes de libros realmente excelentes. Cada uno con un valor entre $50 y $60. Si lo desean completo, desde ya lo pueden comprar en cualquier librería, pero traté de extraer lo que me resultó más enriquecedor con nuestra charla.

¡Saben que estoy acá para lo que precisen! Cuenten conmigo.
Un cariñoso saludo y beso para cada una de ustedes.
Silvia

Y con el mail vienen como adjuntos dos archivos de Word y uno de audio. Abro los “libros” y ¡cómo me enoja que alguien pueda ser tan chanta! Son dos archivos pedorros de pocas páginas, cuyo costo no es de cincuenta ni sesenta pesos, sino de cero coma cero. Bueno, no exactamente cero. En los segundos que tardó en bajarlo, debe haber gastado algunos centavos de electricidad y del abono de internet.

Miro por arriba el texto (nada interesante) y comienzo a escuchar el audio. Y no puedo parar de reírme…

Quería subir el audio para que lo pudieran escuchar, pero wordpress me lo impide a menos que pague una mejora completamente fuera del alcance de alguien que gana en pesos argentinos. Si alguien lo quiere escuchar, les aseguro que vale la pena, lo pueden bajar de http://www.mediafire.com/?ajoyzzqmykn o me lo piden por mail a amandasteinblog@gmail.com y se los reenvío.

Dice que según el Principio de atracción nº 86, “Cuando más independiente seas de él, más interés va a mostrar en tí”. En principio, yo soy completamente independiente de un montón de hombres a los cuales no le intereso en lo más mínimo, así que quiero saber en qué se basan para decir esto. Más o menos resumida, la historia es así:

Robert invita a su novia a un crucero a  las Bahamas. Ella rechaza la invitación porque tiene una reunión de Tupperware (sí, leyeron bien, el novio la invita a un crucero romántico al Caribe, pero ella no puede ir porque tiene que ir a mirar unos tupper de plástico para guardar las sobras de la cena). Él se va solo al crucero, pero: “Yo no podía creer que ella dejara unas vacaciones exóticas conmigo  por una fiesta de Tupperware.  Me imaginé que estaba saliendo con otro hombre y tenía que comprobarlo” . Entonces, vuelve al día siguiente, para verla el sábado a la noche y sorprenderla. Pero, el sorprendido es él, al encontrar que Laura “sí estaba teniendo una fiesta de Tupperware”

Laura se siente feliz de verlo, lo invita  a pasar y le ofrece un sandwich. “Rob podría haber estado comiendo langosta o mariscos exóticos de camino a las Bahamas en ese momento, con cualquier mujer que hubiera querido. En vez de eso, estaba mordisqueando un sandwichito de atún con un palillo. Podría haber estado viendo un espectáculo famoso estilo Las Vegas y en vez de eso, el entretenimiento era ver los recipientes de Tupperware, unos con forma de muñeco de jengibre, otros con forma de estrella y hasta había otros con forma de corazón”

Rob sigue diciendo: “Ahí estaba yo, oyendo a un grupo de mujeres cacareando, viendo cómo se emocionaban con unos recipientes de plástico…”

El relato de la locutora es impagable, pero creo que con lo que les conté puedo parar acá y ofrecerles un menú de opciones al estilo de “Elige tu propia aventura”. Si estuvieran en el lugar de Robert, ustedes:

  1. Se dan cuenta de que estaban enganchados con una loca. Son buena gente y  la consideran inimputable. Se toman el café “con una cucharilla pequeñísima” que le ofrecen en la reunión de Tupperware, se consuelan pensando que es mejor haberse dado cuenta ahora y no más adelante (en el peor de los casos, dos hijos más tarde) y se despiden hasta nunca.
  2. Se dan cuenta de que estaban enganchados con una loca. Pero además están enojados y con razón. En primer lugar, creen que  si su novia prefiere quedarse a ver unos plásticos que bien podría comprar por MercadoLibre, a un crucero romántico; o tiene un problemita de prioridades en su vida o en realidad no aprecia su compañía. Para decirlo con menos eufemismos, con tal de no verlos, cualquier lugar es bueno. Pero además, la loca esa les hizo gastar un montón en un crucero que ni siquiera pudieron aprovechar. Se despiden hasta nunca, pero antes se descargan armándole un escándalo inolvidable.
  3. Se dan cuenta de que es la mujer de sus vidas y caen rendido a sus pies.

La solución es: “Laura… no estaba transitando el traqueteado camino de dejar de un lado sus propios intereses a cambio de algo que él pensaba que era mejor…Él dijo: desde ese momento, tuvo mi atención completa”

Yo hubiera elegido la opción uno. La dos me parece comprensible. La tres absurda.

Debe ser por eso que me va tan mal :-P

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Para leer sin miedo

20 Enero 2010 · 39 comentarios

Otra vez las típicas vueltas de Pablo. Habíamos quedado en vernos, pero sin concretar la hora ni el lugar. Pasaron un par de días sin noticias suyas, pero no quería ser yo la que llamara. Finalmente, tanta indefinición me cansó y como ya no me importaba jugar a ser la novia adorable, lo hice de una vez y terminamos quedando para esa noche.

No me preocupo por buscar ningún lugar en especial para ir. En todo caso, la invitación para hacer algo diferente a nuestro acostumbrado cena-tele-sexo partió de él. Bien puede molestarse en pensar algo. Como no puede usar el auto porque le habían robado los documentos, quedamos en que paso por su casa y después vemos adónde vamos.

Antes de cortar me advierte que si llego a ver en la puerta de su edificio una rubia alta, no toque el timbre. Que mejor me quede en el auto y le avise por celular. No puedo evitar un ataque de risa, me parece sacado de una película y de las malas. Sin embargo, continúa muy serio:  Estoy viviendo una situación como la de “Atracción fatal”. Fiel a mi nueva política de no me interesa saber tanto, no pregunto más.

Durante el viaje, no puedo evitar rememorar todas las veces que manejé a Belgrano para verlo. Pero esta vez voy mucho más cauta, dispuesta a ver lo que me ofrece y a no aceptar nada a ciegas. Cuando llego, no hay ninguna rubia a la vista, así que entro sin problemas :-P

De algún modo la armadura emocional funciona. Una parte de mí se desprende y observa. De lo que ve, algunas cosas le siguen gustando (besarlo ;-) ) y otras no le interesan demasiado (su teoría de que tiene un sindrome de Asperger).

Por si no se quieren leer toda la Wiki, les cuento muy resumido  que las personas con Asperger tienen una especie de ceguera emocional que les dificulta o impide reconocer los sentimientos ajenos. Ignoro si su autodiagnóstico es correcto o no, pero como suele limitarse a decirlo sin hacer nada al respecto, siempre me pregunté si no era en parte una excusa anti reclamos. Ay no, disculpame, no es que te ignoro. Es que tengo falta de empatía…

Nos sentamos en el sofá que elegimos juntos y que no llegué a ver en su momento (cuando se lo entregaron ya no estábamos juntos). Aunque me siento algo distante, me alegro de haber venido. Me gusta charlar con él y sé que después viene lo mejor ;-)

Pablo me cuenta que se siente deprimido y que sé yo… Esa parte la escucho con medio oído, gente con problemas ya tengo en el consultorio y no vine para seguir escuchando más de lo mismo.  En una relación como la que me está planteando: ser amigos, vernos cada tanto para ejercer la parte de los derechos…; ser su acompañante terapéutica está de más. Máxime cuando agrega que está muy bien solo y que no quiere una relación muy frecuente ni comprometida.

Le cuento cómo anda mi búsqueda del amordemivida. Nos reímos con algunas de mis citas: Damián, Federico, Mauro… No me fue bien hasta ahora, pero me gusta la idea de tenerlo a Pablo como un mientrastanto.

No sé si Pablo tenía alguna intención real de ir conmigo al teatro. Tampoco me interesa averiguarlo. Las actividades culturales las puedo hacer con amigas, siempre resulta más relajado y agradable; incluso con Jorge si nuestra relación continúa. Con Pablo lo que le da sentido a nuestra relación es el sexo, que sigue siendo bueno… muy bueno.

Me pasa que lo veo y no puedo dejar de tocarlo, de besarlo, de meterle mano. Pero descubro que ya no estoy enamorada de él y esa magia que sentía, esa sensación de derretirme cuando lo miraba, ya no existe. Pero seguimos teniendo mucha sintonía horizontal y me encanta la idea de repetir la experiencia cada tanto. Mientras le doy el besito de las buenas noches a Pablo y me visto para irme, recuerdo una frase de Woody Allen:

El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores.

Y no podría estar más de acuerdo :-P

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Se resuelve un misterio (y se plantea otro)

18 Enero 2010 · 44 comentarios

Parece que una noche de sueño (o de llanto o de borrachera), le trajeron algunas dudas a Florencia. O eso me hace pensar el nuevo  sms que recibo:

Decime quién sos vos.

No, querida. Yo no tengo porqué decirte nada. Además ya lo hice.  Con que sepas que soy No-Romina debería bastarte. De paso, alguna disculpa por todos los insultos que me mandaste, no estaría de más. ¿Encima pretendés que me moleste en explicarte quién soy? Olvídalo.

Es la última vez que me molesto en decirte que no soy yo. No me jodas más.

Y fiel a mi palabra, no le contesto más a pesar de que insiste en que le diga quién soy. Nadie que te interese. Desaparecé de mi vida.

Hacia la tarde, ya tengo guardado su número como LOCA. Escucho el sonido de mensaje entrante, trato de borrarlo, pero al mirar el celular el sms no es de Florencia, la loca. Es un mensaje de Pablo, el reaparecido, preguntando si me puede llamar. Dale, contesto. Y me llama.

Me dice que quería saber cómo ando y que lamenta no haber aprovechado mi compañía para otras actividades. Ir al teatro, al cine, a museos… En resumen, se refiere a cualquier actividad que se efectúe con ropa y lejos de la cama, a las cuales le habíamos dedicado escasísimo tiempo durante nuestro romance. Además, dice que le  gusta estar conmigo. Resulta que soy fascinante, piola, moderna, “hot”, inteligente, etc., etc… Lo interrumpo para recordarle que me debe la historia de la cuenta de correo robada.

- Ah, sí -me dice. ¿Te acordás de mi novia inglesa?

En todo caso, después les cuento la historia completa. Pero por ahora, alcanza con que sepan que cuando vivía en Londres, en el tiempo que pasó entre que lo dejó a la mujer y se volvió a Buenos Aires, tuvo una novia local.

- Sí, claro.
- Bueno, ella está en Buenos Aires. Nos vimos un par de veces y para hacerle un favor, cuando me fui a Mendoza le dejé mi departamento. El tema fue que también dejé la notebook y había quedado logeado en mi cuenta de gmail.
- ¿Y para qué vino a Buenos Aires?

A los locales nos es imposible imaginarnos porqué alguien querría dejar el Primer Mundo para venir acá, excepto que esté obligado.

- Ella es diseñadora gráfica y vino con la idea de trabajar para Europa desde acá. Le conviene por el cambio.
- Ah.

La historia de su novia, ¿ex novia? inglesa me suena rara. O más que rara, incompleta. Pero con alivio y con sorpresa descubro que no me interesa demasiado saber más y renuncio a seguir preguntando.

Pablo me sigue contando que, cuando salía del banco, unos motochorros le robaron la mochila donde tenía, no solo la plata que había sacado, sino el DNI y los documentos del auto. Le doy las condolencias del caso. Me es casi inevitable compartir situaciones similares:  hace un tiempo me robaron la cartera en un restaurant… el mes pasado, a Juli  le apuntaron con un arma y llevaron el celular cuando caminaba por la calle… en fin.

Al final, quedamos en vernos. Cuelgo y me quedo pensativa. No sé que cambió, pero esta vez siento que puedo. Creo que si nos vemos otra vez y vuelve a desaparecer, no digo que me va a dar lo mismo, pero no me va a afectar tanto como antes. Siento que vale la pena hacer la prueba ¿O me estoy engañando?

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