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Gynecology E.R.


Dedicado a la Dra. Acosta,
sin cuya extorsión este post no hubiera sido posible.

Todos  los que me conocen saben que odio las guardias. O sea, puedo engancharme con alguna serie médica, donde las urgencias están perfectamente coreografiadas, pero prefiero que mi  vida real sea más programada.  Me había prometido no volver a ceder el derecho de  dormir y comer por veinticuatro horas a cambio del vil dinero. En realidad no importa cuánto paguen, nunca termina compensando.

Llevaba ya un largo tiempo sin hacer guardias, cuando la Dra.  Acosta me pidió que le hiciera un reemplazo. Al principio le dije que no, pero usó  el golpe bajo combinado de nuestra amistad + su embarazo de siete meses. Así es como me encuentro correteando por ahí con mi ambo rosa… de guardia.

Para los que me imaginan corriendo por los pasillos, trasladando a una paciente en camilla al quirófano para operarla de urgencia mientras grito órdenes al resto del equipo, les cuento que  mi trabajo consiste en sentarme en un consultorio con café (mucho café) y atender todas las urgencias.

Se preguntarán: ¿qué es una urgencia? Muy buena pregunta. Urgencia es toda aquella consulta que debería atenderse por consultorio externo, pero como recién hay turno para dentro de un mes,  pasa la categoría “urgencia”. Así que me encuentro básicamente atendiendo consultas de los grandes síndromes ginecológicos (lean con atención, resumen la sabiduría de siete años de facultad, cuatro de residencia y todos los cursos de postgrado). Estos son:

  • Me pica (ahí abajo).
  • Me duele (ahí abajo).
  • Me duelen (las lolas).
  • Estoy con un atraso.
  • Estoy con pérdidas.
  • Necesito que me rehaga esta receta/orden.

En consultas programadas se agrega:

  • Vengo a hacerme un Pap.
  • Quiero saber cómo  cuidarme.
  • La traigo a la nena para que usted le hable.

Y creo que con eso, tenemos cubierto más de el noventa por ciento de los motivos de consulta. Además de la clásica: “Quiero contarle algo, pero me da vergüenza”, que la mayoría de las veces termina siendo: “¿Por qué no tengo ganas?”.  El problema es que si vos no sabés, yo menos. ¡Los ginecólogos no tenemos IDEA del tema! Alguno (muy pocos) pueden haber hecho un postgrado en sexología. Pero en la mayoría de los casos, el consejo que vas a recibir proviene de cómo la va al médico en su  vida íntima más lo que leyó en las revistas. Yo por lo menos soy honesta y les digo que no sé.

Y así va transcurriendo la guardia, relativamente tranquila, previsible y monótona. A la tarde, subo un par de veces a quirófano, pero por intervenciones menores. Cuando vuelvo de cenar, tengo una pareja en la sala de espera. Los hago pasar al consultorio y empiezo con las preguntas de rutina.

– ¿Por qué vinieron? Porque estoy embarazada de dos meses y empecé a tener pérdidas.
– ¿Cuánto años tenés? Treinta y nueve.

El hombre está parado detrás de ella en actitud protectora. Muy trajeado, muy formal. A ojo de buena chismosa le calculo diez años más que mi paciente.

Sigo con ¿fecha de tu última menstruación?/ ¿ya te hiciste alguna ecografía?/ ¿es tu primer embarazo?/ etcétera / etcétera… Hasta que le pido: “Por favor, pasá detrás del biombo y sacate la ropa interior así te puedo revisar”. La mujer se levanta y desaparece tras el biombo. Y cuando digo desaparece quiero decir que se esconde allí y tarda, tarda una eternidad. Cuando me canso de esperar y me acerco a ver si le pasó algo, sale de repente diciéndome: No sé bien que debería sacarme.

La miro y ¡oh, Dios mío! veo que debajo del vestido llevaba un corsé de encaje rojo con una minitanga haciendo juego, de esas que venden en los sex shops. El hombre aclara: Lo que pasa es que cuando empezó con las pérdidas estábamos teniendo relaciones, nos asustamos y vinimos lo antes posible.

Ah, noooo. Disculpame, pero SIEMPRE hay tiempo de sacarte el conjuntito erótico, ponerte una bombacha de esas que usás todos los días y DESPUÉS ir a la guardia. Si no, te arriesgás a que el médico, aburrido de ver y escuchar siempre lo mismo, lo comente con todos sus colegas y hasta lo postee en su blog.

El resto de la noche es tranquila y a las ocho me toman la guardia puntualmente.

Al final no fue tan malo.

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41 comentarios el “Gynecology E.R.

  1. Pobre chica! Con vergüenza por su ropa, pánico por las pérdidas, todo junto. Debe haber sido un día largo en serio para ella, creo que hasta peor que tu guardia de 24 horas!

  2. yo también detesto las guardias, más considerando que estoy recién recibida y todas mis guardias transcurrieron en mi año de interna que más que interna se es esclava. peeeero (siempre hay un pero) no existe una sola guardia de la que una no se lleve una perlita como la tuya. ni que hablar si la guardia es de gine!!!!! deberíamos escribir un libro, no?

  3. Bueno! al menos te dio un rato de algo distinto.
    No está mal…. 😉

    un beso

  4. Jajaja, yo prefiero desangrarme mientras me cambio la ropa antes que ir al médico con un disfraz erótico!!

    Doctores lindos como los de la tele no hay, no?

  5. Me maté de risa con la que te preguntó porqué no tiene ganas.
    Beso
    Lady Baires

  6. Jaja!! buenísimoooo! Qué papelón…!, cúanto tiempo toma cambiarte la ropa interior?, por favor!!!.
    Te cuento que hace ya unos cuantos años tuve un accidente (10 años ya…)…y….estaba sin depilarme ! y con la bombacha más rotosa y vieja que tenía…, pero cómo predecir un accidente ? Chicas, siempre hay que estar depilada y con la ropa interior en buen estado!. Y encima de todo…el médico era jóven y estaba para comérselo!!! (quién dijo que no hay médicos lindossss….ehhhh !!!, otro caso es mi odontólogo que está barbaro pero es medio antipático, y supongo que será así para que no se le tire un lance más de una…je) Saludos!!

  7. Hay médicos lindos. Lo que no hay es médicos lindos, disponibles y a quien no conozcas lo suficiente como para ilusionarte.

    Besos

  8. Igual no entiendo por qué no se lo sacó antes de ir. Qué ganaba con ir con ese coso puesto? Llamar la atención?

  9. Jajaja tremendooo! Tiene razón Ludmilla, hay que tener “todo” en buen estado, por las dudas… y además evitar los conjuntitos de sex shop. Para usar algo sexy prefiero uno de Victoria’s Secret! Un beso Amanda, cada vez escribís mejor.

  10. jajajajaja pobre! q vergüenza!
    por eso mi abuela me decía que tenia q tener en el cajón reservado el conjunto de ropa interior “para ir al medico”
    Besos Amanda!

  11. Una vieja amiga de la familia recibió una vez por guardia a un caballero que había llegado con el viejo y querido “efecto sopapa” provocado por una botella de vino que había hecho su entrada triunfal por el camarote de popa. Usted me entiende, Doctora 😉

    La muy hija de puta mandó a llamar a todos los residentes de neonatología al grito de “tenemos un parto”. Al caballero le devolvieron los restos de su botella envueltos en una mantita rosa, diciéndole “es nena”.

  12. coincido, bastan 10 minutos para cambiarse la ropa interior y luego salir corriendo a la guardia.

    Por lo menos te arranco una sonrisa, o no?

    • Claro, la verdad es que en esos momentos uno no tiene demasiada claridad de pensamiento, pero sí, por lo menos me distrajo un rato de ver siempre lo mismo 🙂

      Besos

  13. Jua!! Pasé por una situación similar a las 11 semanas pero tuve la delicadeza de ponerme ropa interior limpia (además de que el embarazo no me permite -psicológicamente- clavarme una tanga roja con un corset al tono). Lo más gracioso fue que en la desesperación por salir corriendo al médico, revoleé la bombacha que me estaba sacando al baño con la suerte de que fue derechito al inodoro mientras desagotaba. Nunca más supimos de ella, pero por lo menos nadie se quejó de un caño obstruído por una bombacha.

    • Jaja, son esas cosas que si las querés hacer a propósito no te salen. Me alegro que la bombacha haya desaparecido sin causar problemas.

  14. Y cuando la Dra. Acosta salga de parto no vas a cubrila? eh? :))
    Impagable la Sra. del corset! Tenés que hacer un post con anécdotas de consultorio.
    Beso

    • No, ya sabe que conmigo no cuenta. Lo envidio a tu marido, lo ve al paciente, se presenta y lo duerme. No tiene que escuchar lo mismo día tras día 😉

      PD: te quiero llamar pero Telefónica me mantiene incomunicada desde hacer más de un mes. Besos

  15. Amy, yo creo que vos eras parte de su fantasía y no te enganchaste…no tenían un grabador con música telística?????? Después no te quejes!!! jajaa

  16. Recien encuentro tu blog, creo. Que perdida la mia todo este tiempo! Ya me lei varias de tus entradas, las buenas citas y las malas y me robaste varias risas. Me invitas a quedarme? Aunque no me dejes me quedo 😛 Besos!

  17. Te juro que escribiria un cuento en base a esa situacion.
    Beso

  18. Que anécdota!! Fea la situación de la sra en suestión… pero eso del conjunto erótico es muy de serie. A ver si te compran el formato “La Gine” jajaja…

    • No, odiaría estar escribiendo sobre mi trabajo. La señora hubiera hecho mejor cruzándose en el camino de Carolina Aguirre 😛

      Besos

  19. Por Dios! Hay mujeres que pierden el criterio y no lo recuperan jamás.

    Ahora, convengamos con que algunos gines son un caso aparte.

    Cierta vez, en la consulta, mi gine se disponía a quitarme un “cañito” que me había dejado “ahí” por 40 días, luego de una conización.

    Mi marinovio esperaba al costado del biombo, y el gine, que me conoce desde hace 10 años, y que sabe la condición de odontólogo del susodicho, no tuvo mejor idea que decir:

    “Ché Doc! vení y mirá que lindo me quedó el cuello del útero.. vení mirá.. dale que este tejido (mucosa) es muy parecido al que vos ves todos los días (mucosa de la boca).

    Se puede ser tannnn mala persona? eh?

    Lo peor es que marinovio se levantó de un salto y corrió al llamado del gine.

    Y ahí estaba yo.. en “posición ginecológica” con dos hombres mirando ahí, como si yo no existiera.

    Besos desde Montevideo.

  20. jajaja Amanda!! q aguante! siempre me pregunté como se la aguantan los medicos en las guardias…. la verdad es una locura que trabajen 24 hs.
    Y coincido!! la chica del encaje era para decirle no seas taaan desubicada y ponete un calzón normal flaca!!! jajajajaja

    besosss

  21. ¿Y por qué no sabía qué quitarse y tardaba tanto? Pareciera que acierta carlayork y querían que vieras el conjuntito. Y tú, ¿pusiste cara de aombro o te carcajeaste? Y al final, ¿qué pasó con la pérdidas? ¿Iba bien el embarazo?

    Muy divertida la anécdota, aunque no compense la guardia. Un beso.

    • Traté de poner cara de nada. No sé si me salió…
      No sé que pasó con el embarazo. Es el tema de las guardias, es raro que sepas cómo siguió.

      Besos

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